PARA ACABAR CON EL MAÍZ TRANSGÉNICO:

1.- No consumas ningún maíz que no diga claramente que no es transgénico.
2.- Envía un correo al Ministerio de Medio Ambiente con este texto u otro similar: "QUIERO QUE SE PROHIBA EN ESPAÑA EL CULTIVO Y EL CONSUMO DE PRODUCTOS TRANSGÉNICOS, ADEMÁS DE QUE SE ESPECIFIQUE CLARAMENTE EN LOS ETIQUETADOS QUE PRODUCTOS SON TRANSGÉNICOS".
3.- Difunde este blog y cualquier noticia al respecto.
4.- Envía un correo a las principales productoras comunicándoles tu decisión (se facilitarán los correos).
5.- Envía un correo a las principales cadenas de supermercados (se facilitarán correos).
7.- Envía correo a los diferentes partidos comunicándoselo.
7.- Usa el boca a boca tradicional y las redes sociales.
8.- Infórmate.
7.- Aportando cada uno un granito no transgénico nos daremos cuenta de lo fácil que es. Está en nuestras manos.
¡VAMOS A ACABAR CON EL MAÍZ TRANSGÉNICO!
¡QUÉ NO LES QUEPA DUDA!


viernes, 15 de octubre de 2010

¿Por qué son más caras las tortillas de maíz criollo que las "normales"?

Para entenderlo, ¡hay que probarlas! Son más sabrosas.
A diferencia de las tortillas normales, no están hechas con “Harina de Maíz” sino que están hechas con granos enteros (integrales) de maíz, por lo tanto son más nutritivas.
La “Harina de Maíz” no contiene el grano entero del maíz y en una gran proporción contiene maíz transgénico que ni siquiera es producido en México.
El cultivo de maíz criollo en la sierra de Nuevo León se realiza en labores de temporal, es decir, que el cultivo se desarrolla únicamente con agua de lluvia, por lo que no se requiere bombear agua del subsuelo ni desviar cauces naturales de agua.
Además, la labranza es de bajo impacto, es decir, se utilizan técnicas tradicionales para el arado y la siembra, y no se aplican herbicidas, fertilizantes sintéticos ni pesticidas.
Las variedades de maíz criollo provienen de variedades silvestres que han sido modificadas por el humano durante miles de años a través de un proceso de selección tras-generacional. En cambio, las semillas transgénicas han sido modificadas en laboratorio, modificando su composición genética al añadir genes de otras especies de seres vivos para que la planta crezca produciendo su propio pesticida, que tenga dimensiones más grandes, entre otras cosas. Pudiéramos decir que se trata de una especie de “mutantes”.
Paradójicamente, las variedades criollas son un importantísimo reservorio genéticoprecisamente porque existe una gran diversidad de ellas (las que se siembran en Nuevo León son diferentes a las que se siembra en Oaxaca, por ejemplo, y ahí radica su riqueza genética).
Sin embargo, el maíz transgénico (o híbrido) atenta contra la diversidad genética de las variedades criollas al “contaminarlas” con el polen que se esparce con el viento y los insectos.
Además, la semilla transgénica es “híbrida”, es decir, su descendencia no es fértil. Esto implica que los agricultores que siembren este maíz están obligados a comprar año con año estas semillas, que por cierto no son nada baratas. En cambio, un agricultor de variedades criollas cada año selecciona los mejores granos de la cosecha para volver a sembrar al año siguiente y así hacer auto-sostenible su método de producción.
En nuestro país, la agroindustria moderna ha despreciado las variedades criollas por ser de baja productividad. Mientras un cultivo transgénico puede obtener rendimientos de 10 a 12 toneladas por hectárea, un cultivo de variedades criollas obtiene de 0.5 a 3 toneladas por hectárea.
Ciertamente el maíz transgénico es más productivo, pero a costa de un impacto ambientalconsiderable debido a los métodos intensivos de producción (necesidad de riego, fertilizantes sintéticos, pesticidas, etc.). Sin considerar que atenta contra la cultura tradicional campesina, pues generalmente son grandes agroindustrias las que tienen la posibilidad financiera de hacer inversiones fuertes para sacar adelante un cultivo semejante.
El campesino tradicional, al no tener quien le pague un precio justo por su maíz, se ve tentado a dejar de sembrar, abandonar sus tierras, e incluso venderlas. La lucha agraria de tantos años se ve desvanecida con una firma de cesión de derechos de la tierra. El resultado:la escasez y futura desaparición del maíz criollo.
Pagar un precio alto por un kilo de tortillas de maíz criollo es darle valor a ese maíz. Si el campesino obtiene un mejor precio por su maíz, no se verá tentado a dejar de sembrarlo ni de abandonar su tierra. Las variedades criollas y su riqueza genética podrán entonces serpreservadas.

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